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En el nuevo número de Aenverde publicamos la entrevista realizada por María José Moreno, dircom de Proexport, a Cecilio Peregrín con motivo de su reciente nombramiento como presidente de la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas, Hortalizas, Flores y Plantas vivas, FEPEX.
-¿Qué lo motivó a presentarse a la elección de la presidencia de FEPEX?
Somos una gran federación, con una historia de éxito detrás; y todavía, estoy convencido, con potencial para defender y promover nuestros sectores, tan estratégicos en la economía española y europea. Siento que puedo contribuir a impulsar ese potencial junto a tantísimos buenos empresarios y profesionales que compartimos la pasión por la agricultura. Quien me conoce sabe que soy un tipo moderado, con capacidad para hacer equipo y conciliar los intereses de la mayoría. Jorge Brotóns nos deja un gran legado y una brillante gestión, que debo intentar mantener y mejorar. El listón está muy alto y sé bien lo que esa tarea implica.
–Desde febrero vicepresidente de FEPEX, es presidente de Asempal y vocal en las directivas de Coexphal y Proexport, ¿Qué valor cree que aporta el asociacionismo al sector empresarial?
El valor del asociacionismo empresarial es enorme, y de ahí mi decidida apuesta por el mismo. Los empresarios podemos compartir recursos, conocimientos y mejores prácticas, lo que puede mejorar la eficiencia y la innovación. Fomenta, además, la
colaboración entre empresas, resultando sinergias y oportunidades de negocio que
no surgen de otro modo. Uno de los aspectos más importantes es la representación y defensa de intereses comunes. A través de asociaciones como FEPEX, las empresas
disponemos de una voz más fuerte y representativa en cuestiones regulatorias y
políticas que nos afectan.
–¿Y a nivel social?
En general, las asociaciones empresariales ayudamos a mejorar la situación de empresas, sus trabajadores y familias. Contribuimos de forma decisiva, y no siempre bien valorada, a la sociedad del bienestar y el empleo, entre otros aspectos. Somos un motor de cambio positivo en la sociedad, al fomentar la cooperación, apoyar causas solidarias y promover el desarrollo responsable y sostenible.
–¿Cuáles son las prioridades que, a su juicio, debe abordar FEPEX en los próximos años?
Citaré al menos cuatro asuntos transversales que nos afectan a todos en mayor o menor medida: En primer lugar, la situación del agua en el agro español. Hay que abordar un plan de inversiones urgentes y con sentido de Estado que ofrezcan solución a la situación hídrica que desgraciadamente afecta y afectará a los cultivos en toda España.
El problema de la falta de personal trabajador es otro aspecto. Mano de obra capacitada y fuertes inversiones en mecanización y automatización. Para ello debemos reclamar ayudas e incentivos, especialmente para pequeños y medianos productores.
Tenemos que exigir solución, en Europa y España, a la baja productividad y pérdidas de cultivos debido a la falta de productos fitosanitarios para luchar contra plagas y enfermedades. No es sostenible, no es eficiente y no es agronómicamente aceptable.
Y debemos abordar seriamente a nivel político la competencia desleal de países terceros que no juegan en igualdad de condiciones con nuestros productores. ¿Hay espacio en Europa para la importación de alimentos? Claro que sí, pero si es ordenada y controlada. Seguro que hay muchas más, pero me gustaría consensuarlas y hacer un plan de trabajo en el que participe la base social de FEPEX.
–¿Cómo cree que habría que abordar esos retos en FEPEX?
Sin duda alguna, con un trabajo muy profesional, con un lobby fuerte en Madrid y en Bruselas y, lo más importante, con el apoyo del trabajo de nuestros comités sectoriales. Algunos activos, y otros habrá que constituirlos.
–FEPEX es una organización transversal, con distintos sectores. ¿Cómo se planea garantizar que todos ellos se sientan representados?
Tengo el compromiso de avanzar desde el diálogo, de hacer equipo. Todos los miembros de FEPEX son importantes, todos representan a su sector y hay que escucharlos de forma activa, arrimar el hombro y trabajar junto a ellos por el bien común.
–¿Cómo defenderá los intereses de los miembros de FEPEX ante las administraciones públicas?
Sé que son tiempos convulsos en política, pero los empresarios tenemos que mantener la independencia y estar cerca de todas las administraciones, pues son las autonómicas, nacionales y europeas las que crean las normas y regulaciones que nos condicionan como sector. Sigo el camino, ya muy avanzado, de estar próximo y disponible para fortalecer al máximo nuestra interlocución y facilitar que tengan en consideración las opiniones, inquietudes y propuestas de nuestros asociados.
–FEPEX trasciende fronteras, ¿Cómo afrontaría esa responsabilidad internacional?
La nueva Comisión de la UE y el Parlamento Europeo están marcando ya su hoja de ruta. Nos toca influir y no poco, pues se acerca una catarata legislativa. Eso nos va a
exigir fortalecer nuestra presencia y voz en Bruselas. Allí debemos estar con pico y pala y necesitamos un equipo tan fuerte como en FEPEX. Yo estoy dispuesto a promoverlo ya apoyarlo, a reunirme periódicamente con europarlamentarios y Comisión UE. También me gustaría explorar posibles alianzas con otras asociaciones europeas con las que compartamos objetivos. Bregar en Bruselas nos puede costar tiempo, dinero y algunos sacrificios personales, pero merecerá la pena.
