(También nos puedes seguir por nuestro canal de WhatsApp)
KM ZERO reunió en Valencia a un grupo extraordinario de expertos en alimentación de más de 20 países, que tienen un objetivo común: trabajar juntas para transformar el sistema alimentario global.
Con las reflexiones extraídas de aquella reunión, KM ZERO ha publicado la séptima edición de Fooduristic 25, el informe anual que recoge los retos, los casos destacados, las recomendaciones y, sobre todo, las oportunidades que el sector debe abordar para garantizar un futuro alimentario justo y sostenible, en torno a 10 claves.
Estas claves abordan temas tan urgentes como la gestión sostenible del agua, el acceso a buenos alimentos, la salud y la longevidad hasta la necesidad de dirigir capital hacia la generación de impacto positivo.
Clave 1: Alimentos para todos en un futuro sin hambre
La seguridad alimentaria enfrenta una presión sin precedentes debido a factores como el cambio climático, los conflictos geopolíticos y las fluctuaciones económicas, factores que exponen la fragilidad de las cadenas de suministro y generan una brecha creciente en el acceso a alimentos nutritivos y suficientes. Cada año es más difícil prever las siembras, hay una pérdida de biodiversidad agrícola y un 30% de los alimentos producidos se desperdicia, mientras cerca de 800 millones de personas en el mundo pasan hambre.
Recomendaciones: Fortalecimiento de la resiliencia en comunidades locales, una agricultura diversa y sostenible con cultivos resistentes al clima y ricos en nutrientes, y alianzas sólidas entre sectores público y privado.
Clave 2: Regenerar el suelo para garantizar una mejor alimentación
La agricultura y el uso de fertilizantes químicos han incrementado la productividad, pero han llevado a la pérdida de 5.2 millones de hectáreas de suelo productivo cada año. La concentración en cultivos comerciales como el maíz y la soja ha reducido la diversidad de cultivos, limitando la biodiversidad agrícola y afectando a la resistencia del suelo, y a nivel general, el suelo es tratado como un recurso inerte, sin comprender su rol vital como un ecosistema vivo y biodiverso.
Recomendaciones: Transitar hacia prácticas agrícolas que colaboren con los procesos biológicos del suelo, como la integración de microorganismos y bioestimulantes, para preservar la fertilidad natural, fomentar prácticas que conviertan al suelo en un sumidero de carbono, incentivos fiscales, como la reducción del IVA en productos regenerativos, para hacer más viable la adopción de estas prácticas y un sistema de etiquetado para productos regenerativos.
Clave 3: El agua es el oro del siglo XXI
La agricultura utiliza el 70% del agua dulce global, pero la eficiencia de los sistemas tradicionales de riego apenas alcanza el 40-50% debido a pérdidas por evaporación, filtración profunda y escorrentía, agravando la presión sobre los recursos hídricos.
Recomendaciones: Redefinición de la huella hídrica para reflejar el impacto real, adopción de tecnologías hídricas eficientes y fomentar la educación del consumidor sobre la huella hídrica de los alimentos.
Clave 4: Estandarizar criterios para una descarbonización eficiente
La estandarización, medición y certificación de las huellas de carbono derivadas del sector agroalimentario permiten comprender y gestionar su impacto real en el planeta.
Recomendaciones: Implementar sistemas de etiquetado claros y accesibles que comuniquen el impacto ambiental de los productos, diseñar políticas efectivas que combinen incentivos para fomentar tecnologías bajas en carbono y penalizaciones para prácticas de alto impacto ambiental, asicomo impulsar alianzas público-privadas estratégicas.
Clave 5: La comida alargará la vida y mejorará el bienestar
La dieta actual, plagada de alimentos ultraprocesados, azúcar y grasas de baja calidad, ha generado una epidemia global de enfermedades crónicas, con una coexistencia de malnutrición y obesidad que refleja un profundo desequilibrio, hay una desconexión cultural y emocional que aleja a los consumidores de los alimentos y su origen, fomentando patrones de consumo poco sostenibles, y esos patrones han provocado un aumento alarmante de enfermedades crónicas como la obesidad y la diabetes, lo que se traduce en un alto coste para los sistemas de salud.
Recomendaciones: Promover una nutrición preventiva y accesible, garantizando que los alimentos frescos, saludables y densos en nutrientes sean accesibles, asequibles y confiables para toda la población, integrar programas educativos desde la infancia que fomenten dietas equilibradas e impulsar inversiones públicas y privadas en investigación y desarrollo centradas en mejorar la calidad nutricional.
Clave 6: Transformar el desperdicio en oportunidad
El desperdicio alimentario representa una paradoja: mientras millones pasan hambre, una parte significativa de los alimentos termina desechada. La ausencia de incentivos claros y económicamente viables limita la adopción de prácticas sostenibles en toda la cadena alimentaria, y la estructura actual de los sistemas alimentarios fomenta procesos
lineales que priorizan el descarte sobre la reutilización y el reciclaje.
Recomendaciones: Fomentar esquemas como el «cap-and-trade» para el desperdicio
alimentario, incentivando a las empresas a reducir sus residuos mediante un comercio de derechos de emisión, impulsar el reciclaje mediante prácticas como el compostaje y la valorización de subproductos alimentarios y aprovechar las tecnologías emergentes para identificar, medir y mapear áreas clave de desperdicio en la cadena de suministro.
Clave 7: Desvelar el coste real de los alimentos
Los precios actuales de los alimentos no incluyen el impacto ambiental, social y sanitario asociado a su producción, distribución y consumo. Según los autores del informe, la falta de información sobre el impacto ambiental, social y ético de los alimentos dificulta que los consumidores comprendan las implicaciones reales de sus elecciones.
Recomendaciones: Desarrollar metodologías estandarizadas, como el análisis del ciclo de vida (LCA), para evaluar el impacto ambiental y social de los alimentos, impulsar la profesionalización del sector agrícola y pesquero a través de formación, acceso a tecnología y apoyo económico, e incorporar herramientas como inteligencia artificial y blockchain para rastrear el impacto ambiental y social de los alimentos a lo largo de su cadena de valor.
Clave 8: Entornos que favorezcan mejores decisiones de consumo
Facilitar que las mejores opciones, tanto para nuestra salud como para el planeta, sean también las más accesibles y evidentes es clave para transformar los hábitos de consumo. Existen los desiertos alimentarios son áreas, tanto urbanas como rurales,
donde el acceso a alimentos frescos y nutritivos es extremadamente limitado o inexistente, ocurre que la falta de educación alimentaria deja a muchos consumidores vulnerables ante estrategias de marketing agresivas y mensajes confusos sobre productos poco saludables y la ausencia de estándares claros y universales para el etiquetado de alimentos limita la capacidad de los consumidores para identificar opciones responsables y saludables.
Recomendaciones: Incorporar estrategias basadas en la ciencia del comportamiento, como el diseño de entornos alimentarios, que impulsen elecciones saludables de manera natural e intuitiva, implementar incentivos fiscales como reducir el IVA en alimentos saludables y sostenibles para hacerlos más asequibles, e implementar programas educativos que enseñen a interpretar las etiquetas nutricionales, distinguir ingredientes nocivos y reconocer los alimentos ultraprocesados.
Clave 9: Educación alimentaria como catalizadora del cambio
Desde chefs hasta figuras públicas, todos tienen un papel en hacer de la alimentación un esfuerzo colectivo, culturalmente conectado y accesible para garantizar el bienestar de futuras generaciones.
La ausencia de formación nutricional durante la infancia y adolescencia limita el desarrollo de hábitos alimentarios saludables y sostenibles. Además, la percepción de la alimentación como una responsabilidad exclusivamente individual desconecta el problema alimentario de su dimensión colectiva y cultural. Este enfoque limita la capacidad de generar soluciones sistémicas y sostenibles, y hay una carencia de herramientas educativas atractivas.
Noticia relacionada: 100 empresas emergentes que lideran diez ámbitos de la innovación agroalimentaria
Recomendaciones: Incorporar programas de formación nutricional al currículum escolar desde etapas tempranas, combinados con talleres prácticos de cocina donde se enseñe cómo seleccionar, preparar y disfrutar alimentos saludables. Establecer colaboraciones con chefs y líderes culturales para inspirar cambios en los hábitos alimentarios, a través de campañas, talleres y eventos. Y es necesario también implementar políticas públicas que promuevan el diseño y distribución de herramientas educativas accesibles y dinámicas, junto con campañas masivas sobre nutrición.
Clave 10: Dirigir capital hacia soluciones de impacto
Los inversores ven la agricultura y las soluciones sostenibles como sectores inciertos, marcados por márgenes reducidos, volatilidad climática y falta de garantías claras en el retorno de inversión.
Recomendaciones: Fomentar modelos financieros flexibles, como sistemas de pago por uso, cuotas mensuales o esquemas SaaS, que reduzcan barreras económicas para agricultores y pequeñas empresas, diseñar subsidios, reducciones fiscales y bonos verdes que impulsen la inversión en tecnologías regenerativas y sostenibles, combinándolos con alianzas estratégicas entre gobiernos, startups,
corporaciones y ONGs, e implementar estrategias e inversiones específicas para las condiciones de cada región, teniendo en cuenta factores como disponibilidad de recursos, seguridad alimentaria y vulnerabilidad climática.
El informe completo se puede descargar en este enlace.
