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FEPEX defiende los fitosanitarios como herramientas necesarias para la sanidad vegetal

fitosanitarios

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Al igual que las personas recurren a distintos tratamientos cuando sufren una enfermedad, los productores de frutas y hortalizas, y productores agrarios en general, disponen de diferentes herramientas para proteger la salud de los cultivos frente a plagas, enfermedades y otros problemas que pueden comprometer la cosecha. Los fitosanitarios son una de las más efectivas.

La primera línea de actuación para hacer frente a enfermedades de las plantas, plagas…se basa en medidas preventivas, como la elección de variedades adecuadas, el seguimiento continuo de los cultivos, la gestión integrada de plagas, las técnicas de control biológico o las prácticas agronómicas que ayudan a reducir los riesgos sanitarios, según FEPEX.

Cuando estas medidas no son suficientes para evitar daños que puedan afectar a la producción o a la calidad de los alimentos, los productores pueden recurrir a productos fitosanitarios autorizados, siempre bajo estrictas condiciones de uso y dentro del marco regulatorio europeo.

Los fungicidas ayudan a controlar enfermedades causadas por hongos; los bactericidas actúan frente a determinadas bacterias; los insecticidas y acaricidas permiten controlar plagas que afectan a las plantas; y los herbicidas ayudan a gestionar las malas hierbas que compiten con los cultivos por agua, luz y nutrientes.

Estas herramientas forman parte de una estrategia más amplia cuyo objetivo es mantener la sanidad vegetal, proteger las cosechas y garantizar el suministro de frutas y hortalizas de calidad a los consumidores.

Regulación estricta

La utilización de productos fitosanitarios, además, en la Unión Europea está sometida a una de las regulaciones más estrictas del mundo, de forma que en muchas ocasiones sitúa en desventajas competitivas a los productores comunitarios frente a los de países terceros que no están sometidos a las regulaciones comunitarias en sus lugares de origen.

En la UE, las sustancias activas deben superar complejos procesos de evaluación científica antes de ser autorizadas, analizando aspectos relacionados con la salud humana, la seguridad alimentaria y la protección del medio ambiente. Además, su utilización está regulada mediante requisitos específicos de formación, inspección de equipos, trazabilidad y control oficial.

Gracias a este sistema, los alimentos producidos en la Unión Europea están sometidos a elevados estándares de seguridad desde que se inicia el proceso de producción y a programas permanentes de control y vigilancia, según FEPEX, contribuyendo cada día a que los consumidores dispongan de frutas y hortalizas seguras, saludables.

 

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