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El Banco Mundial de Semillas de Svalbard, reconocido este año con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026, destinará íntegramente la dotación económica del galardón, 50.000 euros, a reforzar la protección de colecciones de semillas consideradas vulnerables en distintos bancos de germoplasma del mundo.
La decisión ha sido anunciada por las tres entidades responsables de esta infraestructura internacional: el Gobierno de Noruega, el Centro Nórdico de Recursos Genéticos (NordGen) y Crop Trust. Los fondos se canalizarán a través de la Reserva de Emergencia para Bancos de Germoplasma, un mecanismo creado para ayudar a instituciones que afrontan dificultades para conservar adecuadamente sus recursos fitogenéticos.
El objetivo es financiar la preparación y envío de duplicados de seguridad de colecciones de semillas al Banco Mundial de Semillas de Svalbard, garantizando así su conservación a largo plazo frente a amenazas como desastres naturales, conflictos bélicos, fallos técnicos o los efectos del cambio climático.
Ubicado en el interior de una montaña de la isla noruega de Spitsbergen, en el archipiélago de Svalbard, este almacén de semillas funciona desde 2008 como una copia de seguridad mundial de los bancos de germoplasma repartidos por todo el planeta. Su misión es preservar la diversidad genética de los cultivos agrícolas, una herramienta fundamental para desarrollar variedades capaces de responder a desafíos futuros como nuevas plagas, enfermedades o condiciones climáticas extremas.
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El ministro de Agricultura y Alimentación de Noruega, Nils Kristen Sandtrøen, destacó que el premio reconoce «un extraordinario esfuerzo internacional para salvaguardar la diversidad de cultivos de la que depende la seguridad alimentaria del futuro». Según explicó, destinar la dotación económica a colecciones que aún carecen de respaldo en Svalbard permite prolongar el espíritu de cooperación que ha hecho posible este proyecto.
Por su parte, la directora ejecutiva de NordGen, Lene Krøl Andersen, subrayó que cada depósito representa años de trabajo de los bancos de germoplasma encargados de conservar estos recursos. En su opinión, la aportación permitirá que más instituciones puedan asegurar una copia de seguridad de sus colecciones y fortalecer así el sistema internacional de conservación de la biodiversidad agrícola.
Apoyo a bancos de germoplasma en situación de riesgo
La Reserva de Emergencia para Bancos de Germoplasma ya ha demostrado su utilidad en diferentes escenarios. Durante 2026 contribuyó a restaurar instalaciones dañadas de almacenamiento en frío en Guatemala, lo que permitió al país realizar por primera vez un depósito de semillas en Svalbard. Gracias a esta actuación se protegieron más de 930 muestras de semillas, entre ellas variedades de maíz, judías y otros cultivos de interés alimentario.
También ha participado en las iniciativas internacionales destinadas a asegurar la colección nacional de semillas de Ucrania, amenazada por la guerra, apoyando la creación de nuevas instalaciones para preservar este patrimonio genético.
El director ejecutivo de Crop Trust, Stefan Schmitz, señaló que recibir el Premio Princesa de Asturias supone «una gran oportunidad para devolver algo a la comunidad internacional de bancos de germoplasma». Según indicó, el Banco Mundial de Semillas existe gracias al compromiso de cientos de instituciones que comparten la responsabilidad de conservar la diversidad agrícola para las generaciones futuras.
En la misma línea se expresó Kent Nnadozie, secretario del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura, quien consideró que difícilmente podría encontrarse un destino más adecuado para un premio que reconoce la cooperación internacional. A su juicio, convertir el reconocimiento institucional en apoyo directo a los bancos de germoplasma permitirá actuar con rapidez frente a amenazas urgentes y evitar la pérdida de recursos genéticos irreemplazables.
Una herramienta clave para la agricultura del futuro
Los responsables de Svalbard recuerdan que la diversidad genética de los cultivos constituye una de las principales garantías para la adaptación de la agricultura a un contexto marcado por el cambio climático, la expansión de nuevas plagas y enfermedades y el aumento de las necesidades alimentarias.
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Las semillas conservadas en el banco no se utilizan directamente para investigación o producción agrícola, sino que permanecen bajo la propiedad de las instituciones depositarias y actúan como una copia de seguridad de sus colecciones originales.
Con esta iniciativa, los socios del Banco Mundial de Semillas de Svalbard pretenden que el reconocimiento recibido en Asturias tenga un impacto práctico y duradero, reforzando la conservación de recursos genéticos clave para la seguridad alimentaria mundial y para el futuro de la agricultura.
