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Agricultura bioinclusiva, un paso más allá

El Cerro_naranjas

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Una lluvia abundante durante la mañana en el Valle del Guadalquivir dará una tregua en nuestra visita a El Cerro, en el municipio de Carmona. Nada más entrar, al momento, se percibe que no es una finca cualquiera de naranjos y mandarinos.

Un aguilucho lagunero acaba de sobrevolar nuestras cabezas y la mirada al cielo nos hace fijarnos en varias casas-nido para aves insectívoras, posaderos para rapaces, otras cajas nido para murciélagos, los llamados «hoteles de insectos», y si se tiene paciencia y silencio revolotean alcaudones y patos en la laguna completamente naturalizada con la que se riegan los árboles.

Los naranjos y mandarinos han recibido una cariñosa lluvia que hace brillar la hierba funcional que puebla los líneos formando una tupida cubierta vegetal. La labranza de la finca mantiene un cuidado exquisito de todo su ecosistema vegetal y faunístico, y lejos de haber visto mermada su producción, se ha incrementado y además procedente de un cultivo sano, sin apenas plagas o enfermedades. Es lo que tiene un agrosistema natural, cuanta más biodiversidad más estabilidad y menos intervenciones en el mismo.

Lo llaman agricultura bioinclusiva, aquella que protege y promueve que las especies animales y vegetales autóctonas convivan con prácticas agronómicas sostenibles, desde la agricultura ecológica a la biodinámica.

La puso en marcha en 2007 Luis Bolaños con su empresa Iberhanse-NaturGreen, este año galardonado con el Premio a la Biodiversidad de los Premios Andalucía de Medioambiente, cuyo relevo ha tomado la internacional Bollo Natural Fruit, que tiene en la finca El Cerro su buque insignia para extender al resto de cultivos
este tipo de agricultura.

Bajo el denominado Protocolo P.R.O.O.F. (Protection and Ecosystem Recover of Original Fauna), cultivan ya más de 50 fincas con las técnicas bioinclusivas y el objetivo es alcanzar el 100% de sus cultivos en sus más de 7.000 hectáreas de fincas propias a lo largo del litoral mediterráneo, desde Huelva hasta Tarragona, pasando
por las de Brasil y Senegal.

Antonio Alarcón, CEO de Bollo Natural Fruit, asegura que ya han logrado hitos como la comercialización de más de 180.000 toneladas de cítricos neutros en carbono y cuentan con un 30% de fincas bio propias. Son ya más de 1.000 hectáreas cultivadas bajo agricultura bioinclusiva y cerca de 300 hectáreas en las que han aplicado Protocolo P.R.O.O.F.

Dicho protocolo tiene como base un decálogo de acciones que hemos podido comprobar en la finca sevillana: Respeto por las lindes, arroyos y veneros cercanos. Sin apenas roturación, se conservan inalteradas. En segundo lugar, protegen la fauna auxiliar y la salvaje, que indica el estado de conservación del medio y ayuda además al control de plagas. En tercer lugar, refuerzan las estructuras ecológicas con los citados posaderos para las aves, los corredores vegetales o los hoteles de insectos. Esto les lleva a monitorear las plagas y su relación con la fauna auxiliar.

Jesús Martínez, responsable del departamento técnico de Bollo Natural Fruit, quien se ha encargado de mostrarnos la finca, asegura que cuentan con un equipo de «plagueros» que cada semana revisan cómo están las plagas y también los insectos auxiliares soltados en el cultivo”, de forma que sólo haya que intervenir cuando sea estrictamente necesario.

Esto los lleva a su quinta medida del protocolo: Un plan de fitosanitarios en el que ya no se usa glifosato ni cualquier pesticida tóxico, sólo los productos permitidos para los cultivos ecológicos.

Su sexta medida del decálogo: “Sólo usamos herbicidas autorizados por el protocolo P.R.O.O.F. y solamente en los lomos de la plantación, nunca en las calles ni lindes del cultivo”. En séptimo lugar se toman las decisiones de riego justificadas
para el mayor ahorro de agua.

Hotel de insectos en la finca El Cerro.

En el caso de la finca El Cerro, y aunque el canal de los regantes del valle inferior del Guadalquivir atraviesa la finca, cuentan con un lago totalmente naturalizado al igual que varias balsas dispersas que les permiten un uso eficiente del recurso. Para ello (punto 8 del decálogo) disponen de un plan de mantenimiento de las instalalciones de riego para evitar el desperdicio.

En noveno lugar, como ya hemos apuntado, se mantiene la cubierta vegetal y además se incorporan los restos de poda o vegetación que surja alrededor del cultivo y así se enriquece el suelo de forma natural.

El punto décimo del decálogo, unido a los puntos sexto y séptimo: aplican fertilizantes orgánicos e inorgánicos de forma equilibrada evitando así la contaminación de suelos y acuíferos.

El objetivo que se ha planteado Bollo Natural Fruit es alcanzar un porcentaje de materia orgánica en el suelo superior al 2%, gracias al aporte del 50% de la necesidad de nutrientes a través de estiércol o compost.

Terminada la visita, la lluvia regresa para empapar la campiña sevillana cuyos frutos ya están en el último estado de maduración.

Mañana saldrá el sol de nuevo y la fauna de El Cerro seguirá el ciclo de la vida: rapaces controlando plagas de topillos y conejos, y los insectívoros haciendo lo propio con mosquitos, moscas y gusanos, la agricultura bioinclusiva en su máxima expresión.

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