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Un nuevo informe de AECOC Shopperview revela que la llamada ‘Generación Silver’, formada por personas entre 55 y 80 años, está impulsando una tendencia clara hacia la alimentación saludable y la preferencia por productos frescos y de calidad, lo que representa una oportunidad estratégica para el sector hortofrutícola.
Según el estudio, el 63% de estos consumidores prioriza la compra de productos frescos en su cesta habitual y el 64% valora especialmente la calidad de los ingredientes, factores que posicionan a las frutas, verduras y legumbres como elementos clave en sus hábitos alimentarios. Además, el 89% considera que una buena alimentación es fundamental para envejecer bien, y casi la mitad sigue la dieta mediterránea, en la que las frutas y hortalizas ocupan un lugar central.
“La Generación Silver apuesta por una alimentación consciente que les ayuda a mantener su salud y calidad de vida, y esta tendencia se refleja claramente en sus decisiones de compra”, afirma Marta Munné, responsable de Estudios en AECOC Shopperview.
El informe destaca también el rechazo a los alimentos ultraprocesados y a los conservantes, lo que incrementa la demanda de productos frescos y sin aditivos. Esta inclinación, sumada al mayor conocimiento culinario de este grupo, refuerza la búsqueda de productos hortofrutícolas naturales y con garantías de frescura.
A diferencia de otros colectivos, este grupo de consumidores cuenta con una posición económica más estable: 7 de cada 10 tiene vivienda en propiedad y dispone de mayor renta disponible, lo que les permite asignar un mayor presupuesto a la compra de alimentos saludables y de calidad. Esto convierte al consumidor senior en un segmento de gran valor para los productores y comercializadores del sector hortofrutícola.
Oportunidad para el sector
La demanda creciente de frutas y hortalizas por parte de un público con poder adquisitivo, interés por la salud y conciencia ambiental representa una oportunidad para que el sector hortofrutícola potencie su oferta en frescura, sostenibilidad y calidad diferenciada.
Esta tendencia se consolida como una línea de consumo estable que refuerza la importancia de los productos agrícolas frescos en la dieta de una población cada vez más longeva y activa.
