Anticipación, biodiversidad, asesoramiento técnico especializado y una combinación de auxiliares con innovadores sistemas de suelta, son los fundamentos de la estrategia de control biológico de pulgón que Bioline transmite para cultivar con éxito esta primavera, especialmente en los cultivos de sandía.
En la pasada campaña 2022-23, la sandía alcanzó una superficie de 10.930 hectáreas en Almería, siendo el segundo cultivo más importante de la provincia en superficie, solo superado por el pimiento, según datos de la Junta de Andalucía. Su protagonismo en el campo almeriense va en aumento y “resulta necesario buscar biosoluciones que logren combatir las plagas que le afectan, como es el caso del pulgón”.
Los pulgones tienen un ciclo de vida complejo, pudiéndose desarrollar adultos sin alas (ápteros) y con alas (alados). La reproducción en primavera tiene lugar por partenogénesis, es decir, hembras adultas no fecundadas ponen crías clones de ellas. Esto permite un rápido crecimiento de las poblaciones, ya que todos los individuos de la colonia son hembras y originan nuevas ninfas, sin que exista un tiempo de incubación previo. Las ninfas recién nacidas contienen ya embriones en desarrollo en sus ovarios.

Respecto a las especies, Aphis gossypii es la principal que afecta a cucurbitáceas como pepino, calabacín, melón y sandía. Asimismo, Myzus persicae también puede presentar incidencias en los cultivos, pero en menor medida. En cualquier caso, los principales daños que causa son la debilitación generalizada del cultivo (pérdidas de producción); desarrollo del hongo ocasionado por la negrilla (baja la calidad de la cosecha); y transmisión de virosis (riesgo para el total de la plantación).
Control biológico
Bioline insiste en que “pretender controlar esta plaga con químicos es un error”, debido a las restricciones de su uso; a que el pulgón ha generado resistencias a ellos; y a la reducción de herramientas sistémicas, quedando básicamente productos que actúan por contacto.
Y apuestan por el control biológico trabajando conjuntamente con parasitoides, Aphiline® (Aphidius colemani); y depredadores, principalmente Chrysoline® (Chrysoperla carnea), Aphidoline® (Aphidoletes aphidimyza). También recomiendan el uso de sírfidos Ruepecolor®, (Sphaerophoria rueppellii). Estas especies, además, se combinan con la plantación en el interior de los invernaderos de biodiversidad floral como líneas de cereal sembrados lo antes posible. “Dotar a las fincas de un escenario donde convivan naturalmente plaga y enemigo natural es vital para que esta estrategia funcione”.

La floración, basada en girasol, hinojo, milenrama y tagete “la recomendamos para dotar de polen y néctar a los depredadores. Esta alimentación es fundamental para madurar los ovarios de algunos de ellos y conseguir aprovechar su valía al máximo. En Bioline Iberia contamos con un pack de floración especial cultivos de primavera, que es el idóneo para el cultivo de sandía”.
Bioline, especializada en tecnología de liberación de auxiliares, considera de igual forma importante aportar a cada auxiliar de un sistema de suelta que optimice su establecimiento en campo para controlar mejor la plaga. De esta filosofía empresarial, nace el formato blíster, actualmente disponible para Aphiline® y Aphidoline®.
Por su parte, para el buen establecimiento de Swirskii, muy eficaz para mantener a raya mosca blanca, trips y araña roja, esta multinacional cuenta con el formato Bugline de Starskii®. “Se trata de unas tiras continuadas de A. Swirskii que nos permite un reparto más homogéneo en el cultivo, un establecimiento precoz y un 80% de ahorro en mano de obra a la hora de liberarlo en campo”.



