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«Hay que hacer una apuesta por sector primario para continuar viviendo de la agricultura»

EMILIO CASTILLO agricultor

El agricultor, Emilio Castillo, afronta de forma directa el tema de los precios y los costes de producción, con el énfasis en la diferencia que existe entre el precio de liquidación al agricultor y el precio final que compra el consumidor.

¿Su familia siempre se ha dedicado a la agricultura?

Sí, siempre hemos sido agricultores dedicados al cultivo intensivo de hortalizas en Almería. En este caso, yo soy la tercera generación y la cuarta generación está a las puertas de iniciarse aquí.

¿Cómo ha cambiado la agricultura generación tras generación?

Han cambiado tres cosas principalmente: las estructuras de invernadero, el sistema de riego consiguiendo un riego muchísimo más eficiente; y el último cambio que se ha hecho es el control fitosanitario de plagas y enfermedades mediante control biológico.

Este año había muchas protestas por la presión de las grandes cadenas de supermercados, ¿Cómo ves tú esta situación?

Tengo 6 hectáreas en producción. Pertenezco a la empresa Vicasol que cuenta con 1.800 hectáreas y 240 millones de kilos al año. Llevamos sufriendo esa presión de precios desde hace muchos años. Al final, la sensación que nos queda es que el beneficio es el justo para poder plantar al año siguiente y poder abastecer a nuestros clientes.

Nosotros conocemos los precios finales a los que se venden en el supermercado y hay una diferencia que no acabamos de entender. Aquí, en Almería, intentamos administrarnos al máximo para poder poner una fruta de calidad a un precio sensato, pero entre el precio de venta del agricultor y el precio final al consumidor hay una diferencia de un 500%. Por lo tanto algo hay en medio que no se está haciendo de la forma correcta para poder poner al alcance de todo el mundo un producto saludable y económico.

¿Quién cree que tiene la culpa?

Cuando yo veo que un pimiento se liquida a un agricultor a 1,50€/kg y el precio en el supermercado es de 8,50€/kg, considero que algo hay que corregir. Nosotros hemos sido capaces de eliminar mucho intermediario con el objeto de poder llegar con mejores precios al consumidor, pero aun así, nos damos cuenta de que el precio al consumidor no cambia. Señalar culpables es muy difícil, pero yo pienso que los que están en medio tienen que hacer el esfuerzo y sobre todo el supermercado.

El consumidor desconoce esta diferencia de precio, ¿qué podría hacerse para que esta situación cambie?

El consumidor no aprecia esa diferencia porque no tiene esa información. Se debería indicar en la etiqueta el precio al que se liquida al agricultor y el precio final del producto, esto puede ser un primer paso para que el consumidor vea la diferencia. Ahora mismo al consumidor no se le está dando ninguna información al respecto para que pueda decir que está comprando de forma que el sector primario sea capaz de sostener su producción.

«Entre el precio de venta del agricultor y el precio final al consumidor hay una diferencia de un 500%»

Usted vende a Europa, ¿sabe a qué precio venderá sus tomates?

Nosotros conocemos los precios de los supermercados aquí porque hacemos la compra en el supermercado y también conocemos los precios a los que se venden en los supermercados en Europa.

Yo no podría hablar de los gastos que conlleva toda la logística y de los gastos que tiene el supermercado porque lo desconozco, pero si yo para producir un tomate necesito 60 días necesito fertilizarlo, regarlo y mano de obra para ponerlo en el mercado. Desde que yo lo recolecto hasta que el consumidor lo consume pueden pasar 5-6 días, en este tiempo el producto no puede encarecerse un 500%, porque impacta mucho la diferencia.

¿Cree que esta situación se puede cambiar?

Estamos en una situación particular debido a la pandemia. La economía está sufriendo un retroceso y el poder adquisitivo de las familias también se resentirá. Para mí es imprescindible poner la fruta y verdura y la alimentación en general, al alcance de todo el mundo a un precio razonable, no solo por la pandemia pero quizás ahora con más motivo. Probablemente los supermercados ahora aumenten su presión a la baja para captar a esa clientela y el sacrificio no puede recaer de nuevo en el sector primario porque no tenemos margen para bajar más esos precios. En este caso sería el supermercado el que debería sacrificarse.

¿Cuáles son los gastos para producir un tomate y cuáles son las diferencias de precios?

Este cultivo lo plantamos a comienzos de julio, llevamos seis semanas recolectando y estaremos recolectando unas cuatro semanas más. Durante estas seis semanas que hemos recolectado los precios han oscilado entre 60 y 90 céntimos. Aunque aún no he terminado la media puede estar en torno a 70 céntimos que es un precio bastante alto para el histórico que llevamos años atrás. Es un ciclo de cultivo corto, pero por ejemplo en un ciclo de cultivo largo de 10 meses, si nos fijamos en campañas anteriores se han llegado a 50 o 55 céntimos de liquidación de precio por kilo al agricultor. Los gastos de producción de ese kilo de tomate en ese ciclo de 10 meses pueden estar rondando los 50 céntimos; de esos 50 céntimos el 50% corresponde a la mano de obra y el resto son para insumos para el cultivo: sustratos, fertilizantes, agua, plástico…pero el principal coste es la mano de obra.

La demanda ha subido, sin embargo, los precios son los mismos, ¿cómo se explica esto?

La demanda sube porque la población está subiendo y mi perspectiva es que no estamos solo produciendo en Europa y entran productos de terceros países a un precio más bajo y eso es una competencia muy grande para nuestros productos. Si al final el supermercado puede poner un producto de terceros países más barato, el nuestro no puede cotizar como antes, cuando estábamos solos.

¿Usted vive de la agricultura o sobrevive de la agricultura?

Sigo diciendo que esta agricultura es rentable, lo que pasa es que hay que administrarse muy bien. Nosotros tenemos un negocio que requiere una gran inversión, y tenemos un beneficio muy pequeño. Yo siempre digo que estamos en el borde del precipicio y a veces si no te administras muy bien te caes. Sí, podemos seguir viviendo de nuestra agricultura, pero hay que hacer una apuesta desde Europa por todo el sector primario en general.

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