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Un año más, con motivo de la finalización de la campaña, Labcolor ha elaborado un estudio donde se pretende abordar el nivel de seguridad alimentaria existente en los productos del campo almeriense y en la huerta de Murcia.
Desde el laboratorio Labcolor y desde la asociación COEXPHAL se pretende resaltar el buen trabajo realizado por la horticultura almeriense y murciana. Este estudio es fundamental para poder destacar y diferenciar nuestros productos hortícolas de aquellos productos procedentes de países terceros que en muchas ocasiones no cumplen con los criterios de seguridad alimentaria exigidos por la normativa de la Unión Europea.
Labcolor analizó en la pasada campaña 2025/2026 un total de 135.611 muestras, de las cuales 70.136 muestras correspondían a análisis de Residuos de Plaguicidas y Contaminantes, y el resto se correspondían a análisis microbiológicos, fitopatológicos y análisis agronómicos.
Con respecto a la anterior campaña 2024/2025 los análisis de Residuos de Plaguicidas y Contaminantes se han incrementado un 26% en el laboratorio.
El presente estudio se ha centrado en los principales cultivos de las provincias de Almería y Murcia: pimiento, pepino, tomate, calabacín, sandía, melón, lechuga, berenjena y brócoli. Se ha determinado el porcentaje de muestras analizadas sin residuos, el porcentaje de muestras que contienen residuos comprendidos entre el 0 y el 50% de los niveles de LMRs, el porcentaje de muestras que contienen residuos comprendidos entre el 50 y el 100% de los niveles de LMRs, y el porcentaje de muestras que superan los niveles de LMRs, así como los 10 residuos de plaguicidas mayormente encontrados en cada cultivo.
Si analizamos cada uno de los cultivos de forma individual tenemos los siguientes datos:
Pimiento: de un total de 13.331 muestras analizadas; 7.166 muestras no contenían residuos de plaguicidas por encima de límite de cuantificación 0,01 mg/kg (el 53,8% de las muestras); 5.614 muestras contenían residuos comprendidos entre el 0 y el 50% de los niveles de LMRs (el 42,1% de las muestras); 351 muestras contenían residuos comprendidos entre el 50 y el 100% de los niveles de LMRs (el 2,6% de las muestras); y solo 192 muestras (el 1,44%) superaban niveles de LMR.
Entre los plaguicidas más comunes encontramos el Difenoconazol (Fungicida de contacto y sistémico, con actividad preventiva, curativa y erradicante contra numerosos Ascomicetos, Basidiomicetos y Deuteromicetos), Fluopyran (fungicida sistemico contra botritis y oidio) y Espirotetramato (insecticida sistemico y por ingestión contra pulgones, mosca blanca, trips y acaro del bronceado).
Pepino: de un total de 11.108 muestras analizadas; 4.657 muestras no contenían residuos de plaguicidas por encima de límite de cuantificación 0,01 mg/kg (el 41,9% de las muestras); 5.620 muestras contenían residuos comprendidos entre el 0 y el 50% de los niveles de LMRs (el 50,6% de las muestras); 645 muestras contenían residuos comprendidos entre el 50 y el 100% de los niveles de LMRs (el 5,8% de las muestras); y solo 170 muestras (el 1,53%) superaban niveles de LMR.
Entre los plaguicidas más comunes encontramos el Propamocarb (fungicida sistemico contra el mildiu), Flonicamida (insecticida eficaz por ingestión y contacto contra pulgones), Ciazofamida (fungicida sistémico de acción preventiva contra el mildiu) y Ametoctradina (fungicida postemergente para el control específico de hongos Oomycetos).
Tomate: de un total de 7.565 muestras analizadas; 5.244 muestras no contenían residuos de plaguicidas por encima de límite de cuantificación 0,01 mg/kg (el 56,1% de las muestras); 2.927 muestras contenían residuos comprendidos entre el 0 y el 50% de los niveles de LMRs (el 38,7% de las muestras); 283 muestras contenían residuos comprendidos entre el 50 y el 100% de los niveles de LMRs (el 3,7% de las muestras); y solo 88 muestras (el 1,16%) superaban niveles de LMR.
Entre los plaguicidas más comunes encontramos el Piriproxifen (insecticida eficaz por ingestión y contacto contra cochinilla y mosca blanca), Propamocarb (fungicida), Clorantraniliprol (insecticida eficaz por ingestión y contacto contra las orugas) y Flonicamida (insecticida).
Calabacín: de un total de 6.138 muestras analizadas; 3.009 muestras no contenían residuos de plaguicidas por encima de límite de cuantificación 0,01 mg/kg (el 49,0% de las muestras); 2.665 muestras contenían residuos comprendidos entre el 0 y el 50% de los niveles de LMRs (el 43,4% de las muestras); 332 muestras contenían residuos comprendidos entre el 50 y el 100% de los niveles de LMRs (el 5,4% de las muestras); y solo 85 muestras (el 1,38%) superaban niveles de LMR.
Entre los plaguicidas más comunes encontramos la Flonicamida (insecticida), Propamocarb (fungicida), Ciflufenamida (fungicida para el control de varias especies de Ascomicetos y Deutoromicetos) y Flupiridafurona (insecticida sistémico contra mosca blanca y pulgones).
Sandía: de un total de 5.256 muestras analizadas; 2.591 muestras no contenían residuos de plaguicidas por encima de límite de cuantificación 0,01 mg/kg (el 49,3% de las muestras); 2.337 muestras contenían residuos comprendidos entre el 0 y el 50% de los niveles de LMRs (el 44,5% de las muestras); 261 muestras contenían residuos comprendidos entre el 50 y el 100% de los niveles de LMRs (el 5,0% de las muestras); y solo 58 muestras (el 1,1%) superaban niveles de LMR.
Entre los plaguicidas más comunes encontramos la Flonicamida (insecticida), Clorantraniliprol (insecticida eficaz por ingestión y contacto contra las orugas), Flupiridafurona (insecticida) y Fluopyran (fungicida).
Berenjena: de un total de 2.880 muestras analizadas; 1.768 muestras no contenían residuos de plaguicidas por encima de límite de cuantificación 0,01 mg/kg (el 61,4% de las muestras); 1043 muestras contenían residuos comprendidos entre el 0 y el 50% de los niveles de LMRs (el 36,2% de las muestras); 50 muestras contenían residuos comprendidos entre el 50 y el 100% de los niveles de LMRs (el 1,7% de las muestras); y solo 15 muestras (el 0,52%) superaban niveles de LMR.
Entre los plaguicidas más comunes encontramos el Fluopyran (fungicida), Acetamiprid (insecticida sistémico contra pulgones y mosca blanca) y Flupiridafurona (insecticida).
Melón: de un total de 1.963 muestras analizadas; 753 muestras no contenían residuos de plaguicidas por encima de límite de cuantificación 0,01 mg/kg (el 38,4% de las muestras); 1115 muestras contenían residuos comprendidos entre el 0 y el 50% de los niveles de LMRs (el 56,8% de las muestras); 71 muestras contenían residuos comprendidos entre el 50 y el 100% de los niveles de LMRs (el 3,6% de las muestras); y 23 muestras (el 1,17%) superaban niveles de LMR.
Entre los plaguicidas más comunes encontramos la Flonicamida (insecticida), el Propamocarb (fungicida), Fluopyran (fungicida) y Difenoconazol (fungicida).
Lechuga: de un total de 1.981 muestras analizadas; 620 muestras no contenían residuos de plaguicidas por encima de límite de cuantificación 0,01 mg/kg (el 31,3% de las muestras); 1.307 muestras contenían residuos comprendidos entre el 0 y el 50% de los niveles de LMRs (el 66,0% de las muestras); 16 muestras contenían residuos comprendidos entre el 50 y el 100% de los niveles de LMRs (el 0,8% de las muestras); y solo 24 muestras (el 1,21%) superaban niveles de LMR.
Entre los plaguicidas más comunes encontramos la Flupiridafurona (insecticida), Propamocarb (fungicida), Espirotetramato (insecticida) y Difenoconazol (fungicida).
Brócoli: de un total de 917 muestras analizadas; 416 muestras no contenían residuos de plaguicidas por encima de límite de cuantificación 0,01 mg/kg (el 45,4% de las muestras); 437 muestras contenían residuos comprendidos entre el 0 y el 50% de los niveles de LMRs (el 47,7% de las muestras); 42 muestras contenían residuos comprendidos entre el 50 y el 100% de los niveles de LMRs (el 4,6% de las muestras); y solo 16 muestras (el 1,74%) superaban niveles de LMR.
Entre los plaguicidas más comunes encontramos el Azoxistrobin (Fungicida sistémico contra ascomicetos, basidiomicetos, deuteromicetos y oomicetos), Espirotetramato (insecticida) y Difenoconazol (fungicida).
Si recogemos los datos de los 9 cultivos estudiados en una tabla a modo de resumen tenemos que:
Del análisis de esta tabla se puede llegar a la conclusión de que los cultivos de berenjena, pimiento y tomate son los que menor cantidad de residuos de plaguicidas tienen, en torno a un 53-61% de las muestras analizadas no tienen residuos, mientras que los cultivos de melón y lechuga son los que mayor cantidad de residuos de plaguicidas tienen, en torno a un 62-69%.
Por otro lado, el cultivo de berenjena es el que presenta un menor número de superaciones de LMR, solo un 0,52% de las muestras analizadas, y en contraposición el cultivo de brócoli es el que presenta un mayor número de superaciones de LMR, en torno a un 1,74% de las muestras analizadas.
Si analizamos los datos en global, de un total de 51.139 muestras analizadas; 25.224 muestras no contenían residuos de plaguicidas por encima de límite de cuantificación 0,01 mg/kg (el 49,3% de las muestras); 23.065 muestras contenían residuos comprendidos entre el 0 y el 50% de los niveles de LMRs (el 45,1% de las muestras); 2.051 muestras contenían residuos comprendidos entre el 50 y el 100% de los niveles de LMRs (el 4,0% de las muestras); y 671 muestras (el 1,31%) superaban niveles de LMR.
El 5 de mayo de 2026 la EFSA (European Food Safety Authority) publicó su estudio anual sobre residuos de plaguicidas encontrados en alimentos en la Union Europea durante el 2024 (The 2024 European Union report on pesticide residues in food).
En este estudio de la EFSA, de un total de 86.449 muestras analizadas en la Unión Europea, el 3,3% excedieron los valores de LMR, el cual es un valor dos veces y medio superior al obtenido en el estudio realizado por Labcolor donde solo un 1,31% de las hortalizas de Almería y Murcia superan los niveles de LMRs.
Hay que destacar que ese 1,31% de las hortalizas de Almería y Murcia que superaban niveles de LMRs, no siempre se refiere a muestras de frutas y hortalizas recolectadas que ya están puestas a la venta para el consumidor. En la gran mayoría de los casos se corresponden a análisis internos de los agricultores o empresas agrícolas que están chequeando si ya se puede recolectar y si ha pasado el plazo de seguridad marcado para cada plaguicida. Por tanto, el porcentaje de muestras que superan LMRs y que ya hayan sido recolectadas para su destino al consumidor final es bastante menor a ese 1,31%.
Por tanto, un año más, se vuelve a poner de manifiesto que el nivel de seguridad alimentaria existente en las frutas y hortalizas del campo almeriense y murciano es superior al del resto de la Unión Europea, al contar con unos niveles de residuos de plaguicidas mucho menores.
De igual modo, el presente estudio llevado a cabo por Labcolor, pone de manifiesto que en los cultivos del sudeste español el número de pesticidas químicos usados no es elevado. Si analizamos en profundidad los residuos de plaguicidas mayormente encontrados en cada uno de estos cultivos, vemos como la gran mayoría de estas materias activas se repiten. Realmente en todos estos cultivos siempre aparecen las mismas materias activas, no más de 15 o 20, de las cuales una mayor parte, el 60%, son fungicidas, mientras que el 40% tienen acción insecticida y/o acaricida.
Si contabilizamos el número de veces que se detectan estas materas activas en cada cultivo y además vemos en cuantos cultivos se repite la misma materia activa, tenemos que estos son los 10 plaguicidas más detectados y comunes en los cultivos estudiados:
Esto es indicativo de que el número de plaguicidas químicos usados no es nada elevado, al contrario, cada vez es mucho más limitado debido a la política de reducción de productos fitosanitarios que está practicando la UE.
Con respecto a la campaña 2024/2025, materias activas como el Espirotetramato, ya han sido canceladas por lo que han empezado a desaparecer de este ranking. En la campaña 2024/2025 el Espirotetramato estuvo presente en 6 de los 9 cultivos estudiados y ocupaba la cuarta posición en cuanto al número de detecciones, sin embargo, en la campaña 2025/2026 ha estado presente solo en 3 de los 9 cultivos y ha bajado a la octava posición en cuanto al número de detecciones. Esto ha sido debido a que su periodo de gracia finalizó el 30 de octubre de 2025.
Otra materia activa como el Acetamiprid, ha sufrido una bajada drástica en los valores de LMRs en la UE en todos los cultivos, hasta el punto de llegar a prohibirse en cultivos como la lechuga (LMR = 0,01 mg/kg), eliminándose el registro fitosanitario existente hasta ahora para este cultivo. En la campaña 2024/2025 el Acetamiprid estuvo presente en 8 de los 9 cultivos estudiados y ocupaba la quinta posición en cuanto al número de detecciones, sin embargo, en la campaña 2025/2026 ha desaparecido del ranking y ya no está dentro de las materias activas más utilizadas.
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Se han perdido así dos herramientas valiosas para la lucha contra plagas de pulgones, mosca blanca, trips y ácaros. No obstante, en contraposición, materias activas como el Ciantraniliprol y la Flupiradifurona han escalado de posición en el ranking en cuanto al número de detecciones, siendo este número el doble que en la pasada campaña. Imaginamos que con estas dos materias activas se ha intentado cubrir el hueco que han dejado herramientas como el Espirotetramato y el Acetamiprid. Por ejemplo, en cultivos como la lechuga, donde en la campaña 2024/2025 el Espirotetramato y el Acetamiprid eran los dos insecticidas más utilizados, en la campaña 2025/2026 la Fluparidifurona ha sido el insecticida más usado con diferencia cubriendo así dicho hueco.
