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El V Congreso Andaluz de Derecho Sanitario, celebrado en Almería, ha abordado los principales retos que plantea para el sector agroalimentario la apertura de los mercados europeos a productos procedentes de terceros países, con especial atención a la necesidad de garantizar unas condiciones de competencia equilibradas para los productores europeos.
La mesa ‘Derecho Agrícola-Sanitario: Acuerdos comerciales del Mercado Europeo con Países Extracomunitarios’, moderada por Gabriel Alcoba, letrado de la Asesoría Jurídica del Colegio de Médicos de Almería, ha contado con la participación del consejero de Agricultura, Ramón Fernández-Pacheco, y del gerente de COEXPHAL, Luis Miguel Fernández Sierra, que han analizado desde distintas perspectivas los efectos de los acuerdos comerciales, los controles a las importaciones y las garantías de seguridad alimentaria.
Durante el encuentro se ha puesto de manifiesto que el sector agrícola europeo no reclama el cierre de los mercados, sino unas condiciones que permitan competir en igualdad. En este sentido, Fernández-Pacheco ha defendido que Andalucía “cree en el comercio internacional y necesita mercados abiertos”, pero ha advertido de que “una cosa es el libre comercio y otra muy distinta es la competencia desleal”.
El consejero ha señalado que los productores europeos están sometidos a elevados estándares ambientales, laborales, sanitarios y fitosanitarios, por lo que ha defendido que los productos procedentes de terceros países que acceden al mercado europeo deben estar sujetos a exigencias equivalentes. En este contexto, ha reclamado reciprocidad en los acuerdos comerciales, controles efectivos sobre las importaciones y mecanismos de salvaguarda ante posibles desequilibrios.
COEXPHAL reclama que se garantice el origen
Por su parte, el gerente de COEXPHAL, Luis Miguel Fernández Sierra, ha incidido en la importancia de que se cumpla la normativa ya establecida y de que los acuerdos comerciales garanticen unas condiciones equilibradas para los productores europeos.
Fernández Sierra ha defendido que “nuestros agricultores no piden que cerremos las fronteras. Lo que piden son las mismas reglas para todos”, y ha señalado que la agricultura almeriense está preparada para competir en los mercados internacionales, pero necesita hacerlo en condiciones de reciprocidad.
En este sentido, ha reclamado que se respeten los contingentes y aranceles establecidos y ha mostrado su preocupación por las modificaciones planteadas en el marco de las relaciones comerciales entre la Unión Europea y Marruecos, especialmente por sus posibles efectos sobre productos sensibles para Almería como el tomate.
El gerente de COEXPHAL también ha puesto el foco en las diferencias existentes entre los requisitos que deben cumplir los productores europeos y los aplicables a producciones procedentes de terceros países en ámbitos como la sanidad vegetal, las condiciones laborales o la normativa medioambiental.
La intervención ha incidido asimismo en la importancia del origen de los alimentos y la seguridad alimentaria. “De alguna manera, vendemos salud”, ha señalado Fernández Sierra, defendiendo que la producción europea ofrece unas garantías derivadas de una legislación más exigente y trasladando al consumidor la importancia de conocer el origen de los productos que adquiere.
Almería, un modelo preparado para competir
El encuentro ha servido también para poner de relieve la dimensión y capacidad exportadora del modelo hortofrutícola almeriense. La provincia ha cerrado la última campaña con más de 5.200 millones de euros de comercialización, una cifra que supera los 6.500 millones al incorporar la industria auxiliar.
Además, entre septiembre y junio, las exportaciones agroalimentarias de Almería alcanzaron los 4.120 millones de euros, un 12% más que en la campaña anterior.
Estos datos reflejan, según se ha destacado durante el Congreso, la capacidad de la agricultura almeriense para competir y vender en algunos de los mercados más exigentes del mundo.
Seguridad alimentaria y sanidad vegetal
La seguridad alimentaria y los controles a las importaciones han ocupado también un espacio destacado en el debate. La necesidad de garantizar que los productos que acceden al mercado europeo cumplen unas condiciones adecuadas de seguridad y trazabilidad se ha planteado como una cuestión relevante tanto para la protección del productor como del consumidor.
En materia de sanidad vegetal, se ha abordado la evolución del modelo almeriense hacia la lucha biológica y los retos derivados de la aparición de nuevas plagas, como Thrips parvispinus o el pulgón.
En este ámbito, se ha defendido la necesidad de seguir avanzando en lucha biológica, innovación y sostenibilidad, al tiempo que se garantiza que los agricultores dispongan de herramientas eficaces cuando las medidas de control biológico no sean suficientes.
El agua, otro de los grandes retos
El agua ha sido otro de los asuntos abordados durante el Congreso como elemento esencial para el futuro de la agricultura almeriense. La disponibilidad de recursos hídricos, la eficiencia y la planificación resultan determinantes para mantener la actividad agrícola y su capacidad competitiva.
En este sentido, se ha destacado la necesidad de combinar recursos como la desalación y las aguas regeneradas con la modernización de regadíos, el almacenamiento y la mejora de la eficiencia hídrica, además de mantener las aportaciones procedentes de sistemas como el Negratín y el Tajo-Segura.
El Congreso ha puesto así sobre la mesa algunos de los principales desafíos a los que se enfrenta la agricultura almeriense y europea: competencia en igualdad de condiciones, reciprocidad en los acuerdos comerciales, seguridad alimentaria, sanidad vegetal y disponibilidad de agua.
