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Un estudio demuestra que las barreras vegetales reducen la erosión en climas áridos

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Las barreras vegetales han demostrado su eficacia en el control de la erosión hídrica y la mejora de otros servicios ecosistémicos en zonas agrícolas -como promover la biodiversidad, el control de plagas, la reducción de la erosión eólica, la mejora de la polinización, la producción de biomasa, etc. Las numerosas revisiones que han abordado la eficiencia de retención de escorrentía, sedimentos y nutrientes de las barreras vegetales se han centrado en climas húmedos, donde su implantación y supervivencia son más favorables.

Sin embargo, el estudio de la tesis doctoral realizada por José Antonio Muñoz Sánchez, investigador del Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IAS-CSIC), ha demostrado que las barreras vegetales -franjas de vegetación densa como setos o franjas de hierba ubicadas a través de áreas de flujo concentrado o a lo largo del contorno de las pendientes- también constituyen una alternativa atractiva en climas áridos y semiáridos.

La tesis doctoral de José Antonio Muñoz, titulada “Analysis of the effect of vegetated barriers on ecosystem services related to hydrological fluxes in semiarid agricultural landscapes” (Análisis del efecto de las barreras vegetales sobre los servicios ecosistémicos relacionados con los flujos hidrológicos en paisajes agrícolas semiáridos), ha sido desarrollada bajo la supervisión de los doctores José Alfonso Gómez Calero, del IAS-CSIC, y Gema Guzmán Díaz, del IFAPA Camino de Purchil.

Uno de los problemas que presentan los cultivos de cobertura es la competencia por el agua con el cultivo principal, especialmente en ambientes con escasez de agua, de ahí la necesidad de explorar alternativas para el control de la erosión cuando el suelo se encuentra desnudo tras retirar la cobertura o si esta está muy degradada”, señala Muñoz quien apunta que “los setos limitan la competencia por el agua y los nutrientes con los cultivos a una superficie reducida en comparación con otras buenas prácticas de manejo, como los cultivos de cobertura”.

El trabajo de Sánchez ha evaluado la efectividad de las barreras vegetativas en paisajes agrícolas para retener la escorrentía, los sedimentos y los nutrientes en el flujo superficial en paisajes húmedos, áridos y semiáridos agrupando e identificando diferentes tipos de variables relacionadas con la dimensión de la barrera vegetal (ancho del área de amortiguación, pendiente de la parcela y relación del área de amortiguación) y con las condiciones experimentales (tipo de vegetación en el área de amortiguación, protección del suelo del área no amortiguada, tipo de clima, tipo de medición experimental y origen de la lluvia).

En general, las eficiencias de retención promedio para la escorrentía y el sedimento fueron del 40,1% y del 62,6%, respectivamente. Para los nutrientes, los valores de eficiencias de retención tuvieron un promedio del 44,9% para el fósforo y del 38,4% para el nitrógeno. “La eficiencia de retención de escorrentía y sedimento en regiones áridas y semiáridas tendió a ser mayor que en regiones húmedas llegando a un promedio del 62,9% y del 77,6% para el control de escorrentía y sedimento, respectivamente”, indica Sánchez quien explica que, “con respecto a las variables dimensionales, se observó una tendencia positiva en la eficiencia de retención de escorrentía y sedimento con el ancho de la barrera vegetativa, con una gran variabilidad en todo el rango de ancho”.

Finalmente, y basándose en los resultados de la revisión, “desarrollamos un modelo probabilístico para la eficiencia de retención de sedimentos como una función de distribución de probabilidad acumulativa normalizada para las dos regiones climáticas. Además, lo desarrollamos como una función del ancho de la barrera vegetal para cada región climática, para facilitar la toma de decisiones”, apunta el investigador del IAS-CSIC.

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Este modelo muestra que, en el 92% de los casos, una barrera vegetal reducirá la erosión en climas húmedos, mientras que esta eficiencia de retención será siempre positiva en condiciones semiáridas y áridas, demostrando que son una alternativa a otras buenas prácticas de manejo, como los cultivos de cobertura, cuando existen impedimentos operativos o agronómicos para su implementación, con una alta tasa de éxito en la reducción de la erosión en cualquier área agrícola”, remarca José Antonio Muñoz quien hace mención a “la necesidad de continuar con trabajos de evaluación de barreras vegetales, ya que la literatura científica disponible es mucho menor en las condiciones áridas y semiáridas”.

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