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Un vistazo a la transformación digital del campo almeriense

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La revolución tecnológica en la agricultura está cada vez más presente en los invernaderos. Desde la automatización de la climatización hasta la inteligencia artificial aplicada a la manipulación y el uso de maquinaria autónoma, los avances buscan optimizar el trabajo, reducir errores y mejorar la sostenibilidad. Aenverde acerca dos ejemplos que ya están marcando un nuevo rumbo en el sector.

En Dalías, el agricultor Antonio Zamora maneja con un mando a distancia un innovador portaboquillas que promete transformar la aplicación de productos
fitosanitarios. El dispositivo se desplaza sobre orugas de gran superficie que evitan
compactar el suelo y, por tanto, no dañan las raíces de los cultivos. Funciona con baterías recargables, lo que elimina la presencia de motores de combustión dentro del invernadero y mejora la seguridad ambiental. Con una autonomía de unas cuatro horas a plena potencia, ya se proyecta una versión con baterías de 100 amperios que duplicará su capacidad de trabajo manteniendo el mismo tamaño y peso.

Lo importante es que funcione. Cuando algo se usa a diario, nunca es caro.
Cualquier agricultor familiarizado con un teléfono móvil o un mando de consola puede dirigirlo sin dificultad”, señala Zamora.

El diseño de la máquina permite que trabaje entre las líneas de plantas, con un ancho de 70 a 80 centímetros, adaptable a distintas configuraciones de invernadero. Aunque la máquina aún no tiene nombre oficial representa una nueva revolución agrícola, ya que puede tratar una hectárea en unas dos horas a una velocidad de 4 km/h, reduciendo la carga física y el tiempo de trabajo.

 

Almacén automatizado

En el proceso de manipulación y envasado, Vicasol ha dado un paso más allá con la implementación de un sistema de robotización avanzada en sus líneas de tomate pera, tomate cherry pera y pepino holandés. Mediante inteligencia artificial, la cooperativa ha logrado una clasificación precisa por color, tamaño y calidad, obteniendo partidas uniformes y listas para el envasado automático.

Posteriormente, vehículos no tripulados trasladan las cajas a la zona de confección, donde la paletización automatizada trabaja junto al personal de control para asegurar que todo se desarrolla correctamente. Las partidas se disponen en las cámaras de calidad para su expedición. De esta forma se ha eliminado por completo el manejo manual de cargas.

En el caso del pepino holandés, el proceso también está robotizado, a excepción de la clasificación por estrío, que se incorporará próximamente. El próximo reto de Vicasol será aplicar esta tecnología al pimiento california.

Según José Manuel Fernández, director gerente de la cooperativa, el proyecto responde a un doble objetivo: “facilitar el trabajo diario y mejorar la productividad, asegurando la competitividad en un mercado cada vez más exigente”. La inversión, desarrollada en dos fases —primero en tomate (campaña 2023-24) y después en pepino (2024-25)—, ha requerido un importante esfuerzo económico y de infraestructura, que libera a los trabajadores de las tareas más pesadas y contribuye a una agricultura más inteligente, precisa y sostenible.

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