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La mujer agricultora enfrenta desigualdades, barreras y una participación limitada en la toma de decisiones, pero también lidera proyectos, cooperativas y comunidades.
Hoy, asociaciones como FADEMUR, AFAMMER y AMCAE trabajan para que su papel sea reconocido y su voz, protagonista en el desarrollo rural.
Con la declaración de la FAO, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, como Año Internacional de la Agricultora, el 2026 se plantea como un reto y una oportunidad para las asociaciones que trabajan para que su papel sea reconocido en el sector.
Las mujeres rurales se sitúan así en el centro de la escena, no solo como trabajadoras del campo, sino como protagonistas de un cambio que busca visibilizar su papel, reforzar sus derechos y abrir espacios de liderazgo en el agro andaluz y español.
La agricultura, más allá de la producción de alimentos, es un ecosistema social en el que la mujer ha tenido tradicionalmente un papel crucial, aunque invisibilizado. Su trabajo sostiene la vida agrícola y ganadera, pero también la estructura social y cultural de las comunidades.
Son agricultoras, ganaderas, emprendedoras y cuidadoras, y sus retos son múltiples: falta de reconocimiento, brecha de género, precariedad laboral y limitada participación en la toma de decisiones.
La falta de datos oficiales sobre su situación impide diseñar políticas efectivas y programas de apoyo concretos. Es una de las reclamaciones de FADEMUR, la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales, que identifica varias áreas urgentes de mejora.
Entre ellas destacan la lucha contra la violencia machista, la precariedad laboral y social, la eliminación de barreras burocráticas y el acceso a financiación, la brecha digital y de infraestructuras, el reconocimiento del trabajo agrario, la conciliación y los cuidados, y la participación y gobernanza en la toma de decisiones. Todo ello con un enfoque de género pensado para frenar la despoblación y garantizar la sostenibilidad rural.
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Con motivo del Año Internacional de la Agricultora, FADEMUR se ha marcado objetivos concretos. “Queremos reforzar el reconocimiento y los derechos de las mujeres agricultoras, situándolas en el centro de las políticas públicas y del desarrollo sostenible del medio rural”, explican desde la federación.
Entre las prioridades están avanzar hacia la titularidad compartida de las explotaciones, impulsar la aplicación del Estatuto de las Mujeres Rurales y promover el intercambio de buenas prácticas a nivel nacional e internacional.
Además, FADEMUR destaca la importancia de modelos sostenibles de producción y ecoturismo liderados por mujeres y de políticas específicas frente al cambio climático con enfoque de género, reconociendo el papel estratégico de las agricultoras en la gestión del territorio y la soberanía alimentaria.
Mientras FADEMUR aborda los retos estructurales del sector, AFAMMER, la Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural, pone el foco en la vida cotidiana de las mujeres rurales y en el bienestar de sus familias.
Fundada en los años 80, AFAMMER trabaja para que las mujeres puedan desarrollarse plenamente en su entorno y contribuir al desarrollo local, especialmente en zonas afectadas por la despoblación.
La asociación impulsa programas de formación, emprendimiento, conciliación y actividades culturales, buscando garantizar oportunidades y servicios que permitan a las mujeres permanecer y crecer en sus comunidades. Como recuerdan desde AFAMMER, “el futuro del campo depende de que las mujeres puedan desarrollarse plenamente en él, y eso pasa por servicios, oportunidades y apoyo comunitario”.
Mujeres de cooperativas
Por su parte, AMCAE, la Asociación de Mujeres de Cooperativas Agroalimentarias de España, aporta una perspectiva centrada en la participación y el liderazgo.
Según los datos del OSCAE de 2024, las mujeres representan el 32,39% de las socias de cooperativas, pero solo el 8,36% ocupa un puesto en el consejo rector y apenas el 3,88% preside estas entidades, un total de 24 mujeres.
AMCAE-Andalucía, que opera en las ocho provincias de la región, trabaja para incrementar la participación femenina en la toma de decisiones de las cooperativas agroalimentarias.
Con motivo del Año Internacional de la Agricultora, la entidad ha planificado jornadas, encuentros, mesas de trabajo y acciones digitales y audiovisuales para reforzar la presencia y el liderazgo femenino en el sector.
Así, mientras FADEMUR insiste en la necesidad de políticas públicas integrales que garanticen igualdad y sostenibilidad, AFAMMER centra sus esfuerzos en la vida social y económica de las mujeres rurales, y AMCAE trabaja por su voz y liderazgo en el sector cooperativo. Tres organizaciones con enfoques distintos, pero un objetivo común: fortalecer el papel de la mujer en el campo español y abrir caminos hacia un futuro más justo, igualitario y sostenible.
Detrás de los datos y objetivos, hay rostros y manos que trabajan la tierra, que fermentan la leche, que recolectan el olivo o el tomate con una precisión que solo da la experiencia heredada. Mujeres que, a pesar de los obstáculos, mantienen vivo el pulso de la agricultura andaluza y española. Cada jornada en el campo es un testimonio de esfuerzo silencioso y de compromiso con la tierra, que muchas veces trasciende lo laboral para convertirse en legado familiar y social.
La mujer agricultora, protagonista silenciosa del medio rural, sigue luchando por reconocimiento, derechos y participación plena. El Año Internacional de la Agricultora no es solo un homenaje; es una llamada a la acción, un recordatorio de que la igualdad de género en el medio rural no es una meta lejana, sino un desafío presente que requiere políticas, visibilidad y, sobre todo, reconocimiento del valor estratégico de la mujer en la agricultura.
